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Despedir el mes de Agosto nos lleva a cerrar el homenaje al Padre de la Patria pensando que su obra trascendió las épocas, desafiando al calendario, como ejemplo y objetivo educativo sobre la moral, el renunciamiento y la lucha por los ideales.

Se acerca Septiembre … y con él la llegada de la primavera, el Día del Maestro, el Día del Profesor… sin duda Septiembre es el “Mes de la Docencia” como así lo consideramos en la Institución.

Domingo Faustino Sarmiento y José Manuel Estrada , grandes Maestros de nuestra Patria, han dado pasos gigantes en la avanzada de la educación en Argentina. Y a ambos los caracterizó su gran Vocación. A través de su obra hemos recibido un legado  que nos moviliza y que debemos emular .

Curiosamente ambos fallecieron en el mes de septiembre y en su homenaje se celebra el día del Maestro y el Día del Profesor. Por ello es este nuestro mes por excelencia. El mes de la Docencia, pero mucho más que ello, el “Mes de la Vocación Docente”, la verdadera vocación… el cuarto valor de nuestro trébol institucional.

Se dice que la Vocación es ese sentimiento que nace en lo profundo del ser que nos lleva a realizar nuestra tarea desde el corazón. Corazón, bien digo, y luego razón.

Para el alumno, niño o joven, los saberes se construyen con el punto de partida de la formación de la persona. Primero la persona de bien, luego los saberes. Todo se da si nuestro punto de partida es el despertar al pequeño a la avidez del aprendizaje en un medio donde valores como la empatía, responsabilidad, esperanza, perseverancia, honestidad…. por nombrar algunos, sean su abecedario.

Para el docente, el punto de partida es la vocación, el amor por la profesión, el sentir que el aula es… “su lugar en el mundo”. Allí donde solamente puede vivirse la experiencia única del crecimiento conjunto, el descubrimiento en el asombro, la mano que se tiende y el docente que acompaña hasta que el niño “cruza el puente” y allí lo suelta para dejarlo vivir su propia experiencia como ser personal único e irrepetible.

Ese es el momento en que nuestra vocación alcanzó su meta: la maravilla del aprendizaje significativo.

Susan Capalbo

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