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FE – ESPERANZA – SOLIDARIDAD – VOCACIÓN

 

Nada mejor, para despedir el año, que recordar los valores que se constituyen en piedras fundamentales de nuestro ideario. Para transmitir a las Familias y a sus hijos, nuestros  alumnos, en especial a aquellos que hoy ya se han transformado en exalumnos, un mensaje de optimismo y fe.

 Sabemos y sentimos muchas cosas en nuestro corazón al despedir una etapa de vida para iniciar otra, o al dar el adiós al viejo año para dar la bienvenida al nuevo. De eso se trata esta reflexión: de sentimientos. Los que vamos interiorizando a través de la diaria jornada de vida durante 365 días, con sus zozobras, sus aciertos, sus alegrías y sus preocupaciones. Nuestra vida toda está basada en sentimientos que se van encadenando  y que crean nuestros estados de ánimo, sonrisas o lágrimas.

Nos toca despedir un año con las tristezas profundas de ver a nuestra Patria dividida, triste, alborotada y violenta. Todas estas expresiones tienen imágenes que nos han quedado grabadas en nuestro corazón y que nos llevan a tener esta mezcla de sentimientos encontrados al hacer el famoso “balance de fin de año”.

Son realidades duras, abrumadoras, difíciles de aceptar. Porque aquellos que crecimos en esa Argentina libre, en la cual nos enseñaban a ahorrar en una libreta con estampillas en donde el dinero tenía valor, los que jugábamos en la vereda con los chicos del barrio sin temor a los robos o a los hechos violentos, o simplemente los que aprendíamos valores en el seno de nuestras familias, NO ENTENDEMOS. No podemos comprender cómo ni siquiera los valores básicos son hoy transmitidos de generación en generación. No comprendemos la violencia que nos rodea, la agresividad, el “sálvese quien pueda”. Dónde han quedado los sentimientos de amor al prójimo, de fraternidad, de empatía?

 Paradójicamente, los educadores debemos tener la clara convicción de que podemos transformar esta realidad en aquella que anhelamos vivir. Esa es nuestra tarea, no importe la crueldad de lo que nos rodea, nuestra misión es , claramente, la única despojada de intereses más que aquellos que atañen a luchar por una niñez feliz y por despertar en nuestros jóvenes el sano liderazgo que da la capacidad, la formación en una ética y moral que ELLOS PUEDEN RESCATAR.  

Si nosotros los conducimos hacia ello, los preparamos para el desafío de pertenecer a “las generaciones del cambio”. En ellos está el mensaje de optimismo y fe y depositada toda nuestra ESPERANZA.

Tenemos ejemplos irrefutables de que con claridad de ideas, convicciones honestas, temple y acción la esperanza existe porque nos lleva al logro de las metas más inalcanzables. Tal es el testimonio de la vida del líder universal Nelson Mandela fallecido recientemente y quien preside nuestra Aula Magna con su nombre y con su presencia simbólica de lo que debemos ser. Esas son la s imágenes que debemos enarbolar para guiar a nuestros niños en su paso por nuestro colegio y a través de toda su vida. Las del ejemplo verdadero.

Por ello hoy hacemos un brindis de Fe y les pedimos, queridas Familias, que continuemos aunando esfuerzos por lograr este mundo más justo, igualitario y pacífico para nuestros niños y jóvenes. Con convicción y acción podremos lograrlo.

 

Muy Feliz Año para todos!…y… hasta que volvamos a encontrarnos, que San Patricio nos sostenga en la palma de su mano.

 

Susan Capalbo

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