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Lincoln

Tendrá que aprender, lo sé, que no todos los hombres son justos, ni todos son honestos.

 

Pero enséñele también que por cada villano hay un héroe.

Que por cada político egoísta, hay un líder generoso.

Enséñele que por cada enemigo hay un amigo.

Aléjelo de la envidia, si puede.

Enséñele el secreto de la silenciosa risa.

 

Permítale que aprenda a perder y a superar las derrotas.

Enséñele, si puede, la maravilla de los libros.

Pero también déle tiempo para admirar el misterio eterno de los pájaros en el cielo,

de las abejas en el sol, y de las flores sobre una verde colina.

 

En el colegio enséñele que es más honorable perder que mentir.

Enséñele a tener fe en sus propias ideas aún cuando todos le digan que está equivocado.

Enséñele a ser bueno y gentil con los buenos y duro con los malos.

 

Trate de darle a mi hijo la fuerza para no seguir a la multitud cuando todos se estén subiendo al carro triunfal.

Enséñele a escuchar a todos los hombres.

Pero también enséñele a filtrar lo que oye por el tamiz de la verdad y a tomar sólo lo bueno.

Enséñele si puede, cómo sonreír cuando esté triste.

Enséñele que no hay vergüenza en las lágrimas.

Enséñele a reírse de los cínicos y a cuidarse de los aduladores.

Enséñele a vender sus capacidades pero nunca a ponerles precio a su corazón y a su alma.

 

Enséñele a ignorar los gritos de las multitudes y a pelear por lo que cree correcto.

Trátelo bien, pero no lo mime ni lo adule, déjelo que se haga fuerte solito.

 

Permítale tener el coraje para ser impaciente.

Permítale tener la paciencia para ser valiente.

Enséñele siempre a tener fe en sí mismo porque entonces él tendrá fe en los hombres.

 

Le estoy pidiendo mucho, pero vea qué puede hacer.

Es tan buena persona, mi hijo!