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16 años en la vida de una institución educativa permiten visualizar un recorrido ya ejecutado y un nuevo rumbo emprendido. Diversidad de situaciones conforman una historia de anecdotarias dificultades y desafíos superados, como así mismo un caudal de nuevos planteamientos y metas a alcanzar.

Es real que lo importante se centraliza en cada minuto del recorrido realizado, no en el segundo de la llegada. Es verdad que las personas aisladas no pueden construir las empresas así como los ladrillos sin cemento no pueden levantar y sostener paredes.

Quedan rincones aún en formación.

Quedan espacios de crecimiento por desarrollar. Pero lo que existe, se ha afianzado y ha de continuar siempre es la esencia institucional.

Nuestra tarea, de por sí, habla de valores, de sustentos morales, de una ética profesional que comprende la no politización de sus consignas en una clara y sana aceptación de la diversidad. Igualdad de oportunidades pero aceptación de las capacidades, logros y esfuerzos individuales en el entorno social. Valoración de las opiniones contrapuestas como vehículo de crecimiento. Profundización del diálogo y la escucha aún en el disenso del contexto de un lineamiento conductivo de identidad institucional.

A través de los 16 años siempre hemos fomentado la adaptación permanente a la realidad y a los cambios. Cambios necesarios a medida que descubríamos las características de la comunidad en la cual estamos insertados y cambios fomentados por los avances de una globalización que no acepta postergaciones ni límites.

En suma, San Patricio ha sido precursor de trabajo sostenido en la adaptación permanente , convocando a los docentes a seguirnos en las metamorfosis necesarias para la superación de nuestra gestión en el contexto de nuestra Patria y de cara al contexto mundial. Contribuyendo desde nuestro lugar a fomentar vínculos con otras instituciones educativas, a trabajar la solidaridad y el acompañamiento a aquellos que viven otra realidad y necesitan una mano que los guíe hacia nuevos caminos de superación. Así entendemos la educación. Y también hemos sido precursores de esta filosofía tan nuestra y tan profunda, que es la de “Educación, Esperanza del Mundo”.

16 años y la vida que nos premia diciéndonos que estamos en el camino correcto, que nuestras luchas anteriores y sus sinsabores son sólo anécdotas de crecimiento, desafíos, ladrillos que han cementado nuestras paredes con profundos simientos y fortalecidas raíces.

Así nos encuentra este fin de Ciclo Lectivo 2015 : con renovadas Esperanzas, con una inquebrantable Fe y una gran Vocación . De cara a un futuro alentado por los logros y las certezas del pasado. Al comenzar el año fue “Ultreia” la palabra que elegí para acompañarnos y sigue siendo la elegida para despedirlo:

“ULTREIA – ADELANTE”!

Susan Capalbo

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